¿Por qué nos elige el cliente?

Todas las empresas del mercado, independientemente de los productos o servicios que ofrezcan, buscan destacar sobre la competencia, diferenciarse del resto de empresas que pueden ofrecer productos o servicios similares. Al margen del factor económico ¿qué otros factores pueden hacer que nos elijan?

Innovación

La innovación, entendida como desarrollo de nuevos productos, es imprescindible en el mundo de la tecnología. Pero en términos generales, innovar es sencillamente hacer algo diferente. Todo lo diferente es nuevo y por ende, lo asimilamos como algo mejor, más evolucionado, el paso siguiente a lo que ya existía.

Inevitablemente asociamos innovación a los aspectos materiales de un producto, por lo que, para la pequeña empresa que no puede disponer de un departamento de I+D+i, basar su diferenciación en el desarrollo constante de nuevos productos puede resultarle muy difícil.

A esto debemos añadir también que los aspectos básicos de cualquier producto o servicio se pueden copiar fácilmente, sin embargo, el conocimiento, la experiencia y el talento de las personas que forman una empresa ya no tanto.  Todas esas cualidades son las que aportan el valor real, son aquello que no se puede copiar, lo que moldea nuestra forma particular de ser y hacer hasta convertirnos en diferentes de los demás. Una empresa es lo que son las personas que la integran y por este motivo siempre será única. Apostemos sencillamente por innovar haciendo las cosas de forma diferente, apostemos por el talento.

Cultura saludable de empresa

Cuando estamos hablando por teléfono con alguien al que no le vemos la cara ni por tanto su expresión, si esa persona está sonriendo de forma sincera lo notaremos en su tono de voz y en cómo se expresa, y esto hace que adoptemos una actitud más positiva hacia esa persona, favoreciendo la comunicación. Esto es lo que se llama la “sonrisa telefónica”.

El mismo efecto se produce cuando existe una cultura saludable de empresa, esto es, cuando la empresa promueve la salud, seguridad y bienestar de sus empleados y empleadas, lo cual hace que ellos y ellas se comprometan e identifiquen con sus valores, aumentando considerablemente la productividad y transmitiendo ese positivismo hacia los clientes. Es como el anuncio del yogur con bífidus, que funciona en el interior y se nota en el exterior.

Los colaboradores son el activo más importante que tienen las empresas y una cultura organizacional enfocada a las personas se traduce en una mayor productividad. Si tenemos colaboradores felices, tendremos colaboradores motivados, que se esfuerzan, que tienen iniciativa y que generan ideas.

Conscientes de ello, cada vez más empresas apuestan por una gestión que promueva que las personas se sientan valoradas, con acciones como recompensar su esfuerzo y su trabajo, escucharlas y permitirles participar y opinar en las decisiones, fomentar el aprendizaje apostando por una formación continua que consiga la autorrealización, implantar medidas que fomenten la conciliación personal y familiar, etc., acciones encaminadas a mantener satisfecho y altamente motivado al equipo.

Imagen de marca

Hoy en día ya no se venden productos y servicios, las personas compran de forma emocional, adquieren sensaciones y experiencias. La imagen de marca es esa sensación que el cliente tiene sobre nosotros.

Somos lo que proyectamos, el valor que los demás perciben que tenemos en base al mensaje que les enviamos, el cual se traduce en una opinión negativa o positiva, y aparentar que hacemos las cosas bien es una máscara que más tarde o más temprano se acaba cayendo.

Si queremos que el cliente piense que nos preocupamos por lo que opina, tenemos que preocuparnos por lo que opina. Por tanto, una buena imagen de marca se construye a través del diálogo y la interacción, utilizando diversas herramientas de marketing: tanto realizando campañas publicitarias como valorando la interacción y el contacto con usuarios/as a través de redes sociales o el servicio de atención al cliente. La clave es demostrar que no se contacta con una empresa sino con personas.

La importancia de la imagen corporativa

Mención aparte merece la imagen corporativa, que a menudo se confunde imagen de marca. La imagen corporativa, compuesta por el logotipo y su expresión en los diversos materiales que la componen, es la representación gráfica de la imagen de marca en los espacios físicos, es la encargada de representar y evocar esa sensación positiva que buscamos generar en el cliente y por eso es tan importante.

Pero la imagen corporativa no solo tiene importancia para nuestros clientes, sino que, hacia el interior, hacia los propios integrantes de la empresa, tiene la cualidad de unificar y generar sensación de pertenencia a la entidad, dado que representa los valores de esta. Por este motivo, debemos contar con una buena imagen corporativa, y su uso debe ser coherente, constante y respetado según lo indicado en el manual corporativo, para que sea fácilmente identificable y su significado sea el mismo para todos.