De todos es sabido que lo bueno atrae a lo bueno y en el caso de los pensamientos no es diferente. La explicación es sencilla: imagínate que los pensamientos positivos son como una semilla de nuestras acciones, si lo que pensamos es negativo ¿qué germinará?

No se trata de cerrar los ojos ante un problema, sino de aprender a mirarlo de otra forma, de cambiar cómo pensamos, que a su vez es la única forma de cambiar cómo hacemos las cosas y lograr así el crecimiento personal y profesional.