Cloud Computing (Computación en la Nube)

Todos hablan de «la nube» (cloud). Es algo que oyes a menudo y que seguramente estés usando aunque puede que no sepas muy bien en qué consiste. Te lo contamos.

Computación en la Nube

“Compartir es bueno, y con la tecnología digital, compartir es sencillo.”

Richard Stallman

Continuando con nuestro objetivo de sumergiros en la transformación digital a través de algunos de sus principales conceptos , en este mes le llega el turno a la Computación en la Nube (Cloud Computing)

Casi seguro que has usado el Dropbox para guardar tus archivos personales o de trabajo, fotos, etc. Es bastante sencillo y te da la seguridad de que no los vas a perder si tu equipo o dispositivo de repente falla o se estropea ¿verdad? Pues eso es un ejemplo de trabajo en la nube o cloud computing y además, uno de los más usados. En concreto, Cloud Computing es el acceso a los sistemas informáticos, datos y aplicaciones, que se encuentran en la nube (y la nube, claro, es Internet o una parte de ella).

Otros ejemplos de Cloud Computing son Google Drive, Microsoft 365 o Apple iCloud Drive. El usuario que trabaja según este nuevo modelo no tiene que instalar nada en su ordenador, o como mucho una App que de acceso a la nube, y sin embargo puede tener acceso a múltiples servicios y utilidades. El disco duro ya empieza a ser cosa del pasado, ahora casi todo se almacena en servidores remotos: tus archivos de trabajo, tus contactos, etc.

Algunos ejemplos de Cloud Computing

Esta forma de trabajar soluciona el problema de almacenamiento o espacio en dispositivos y garantiza la seguridad frente a la pérdida de información (pues los archivos están permanentemente a disposición del usuario en Internet y cuentan con servidores de respaldo en diferentes puntos del mundo). También elimina la inversión en licencias y los problemas de compatibilidades debido a diferentes versiones de software.

Otro aspecto importante del Cloud Computing es la flexibilidad que permite al usuario, ya que puede trabajar desde múltiples dispositivos y en diferentes lugares, con el único requisito de contar con conexión a Internet y teniendo garantizada la absoluta sincronización.

Así pues, trabajar en la nube resulta cómodo, eficaz, seguro y más económico, es normal que haya sido un éxito ¿verdad?

Ante tal cantidad de datos personales alojada fuera de nuestros equipos, resulta obvio pensar ¿y qué pasa con la privacidad? Aquí entramos en terreno pantanoso porque las normativas sobre datos personales son diversas dependiendo de los países. En Europa tenemos una de las más estrictas, pero cuando aceptamos las condiciones de privacidad de algunas empresas (que, seamos sinceros, no solemos leer) estamos aceptando las condiciones de entidades que en muchas ocasiones tienen sus servidores en países que están fuera de la Unión Europea por lo que no se acogen a nuestra normativa.

En general, lo recomendable sería asegurarnos de que sus servidores están alojados en la Unión Europea y de que permiten el borrado completo de los archivos si cancelas el servicio. Es habitual que concedamos gran importancia a la seguridad y salvaguardia ante la pérdida de la información, pero no debemos olvidar que la privacidad es un aspecto igualmente importante. Nuestra información personal en Internet es lo que somos y nuestro principal elemento de valor en este mundo virtual.