Educar en Igualdad

Las actitudes propias de la desigualdad son muchas veces patrones aprendidos y como tales, difíciles de desaprender, pues se trata de algo que nos han inculcado durante largo tiempo. No solo se debe incidir en la modificación de estos patrones, sino que la vía más directa para lograr una igualdad efectiva es la educación desde la edad temprana en valores propios de la Igualdad de Género. Y en esto, todos y todas somos responsables.

“En la escuela se enseña y en casa se educa”, es una de las frases más repetidas para indicar que los niños y niñas van a recibir una serie de valores en sus hogares mientras que en el colegio se les transmitirán solamente los conocimientos propios de las materias que se impartan en las clases.

¿Enseñar o educar?

Esta ha sido siempre una de las disyuntivas a las que se enfrentan los profesionales de la formación de todos los ámbitos. Desde hace unos años, se viene notando una pérdida de valores de la sociedad actual, manifestada, entre varios aspectos, a través de un alarmante aumento en la violencia de género, lo que ha revelado la importancia de educar, así como de que esta tarea no recaiga solamente en los profesores y profesoras.

Asistimos a una sociedad marcada por el individualismo y el «sálvese quien pueda«, ante lo cual quienes se dedican a la formación, desbordados algunas veces, han tenido que tomar la decisión de limitar su profesión a enseñar a los alumnos. Lo cierto es que cargar sobre los hombros del profesorado esta responsabilidad es injusto, ya que desde el mismo momento en que formamos parte de la Sociedad tenemos una responsabilidad para con la misma y por ese motivo, educar es responsabilidad de todos y todas. No se puede concebir una educación sin un compromiso de colaboración por parte de los padres y madres, junto con los profesores/as y el resto de entes que intervienen en el desarrollo social e intelectual de los niños y niñas. La propia definición de sociedad implica que todas las personas que la componen tienen una responsabilidad, individual y colectiva, de velar por el buen funcionamiento del conjunto social.

¿Qué es educar?

Para las personas que desarrollan su actividad profesional en el ámbito educativo, educar pasa por promover el desarrollo personal de los/as participantes en la formación. Esto significa realizar tareas de motivación, enseñar a gestionar los problemas y las propias emociones, aprender a expresarse asertivamente y a usar su empatía y, en general, una lista de conocimientos y habilidades personales relacionados con la inteligencia emocional.

Pero educar, por definición, quiere decir dotar de valores, que son aquellas cualidades que dirigen y orientan las acciones humanas, son intrínsecos a las personas y diferentes en cada una de ellas, ya que cada persona tendrá su propia jerarquía de valores. Los valores “son guías y principios de conducta que dan sentido a la vida hacia la autorrealización, el progreso y el redimensionamiento humano” (García, 1996). Y también deben ser garantía de una vida en sociedad basada en el respeto a todos los derechos y libertades fundamentales, entre ellos la Igualdad, como principio constitucional que es.

La Igualdad en los centros educativos.

Desde que en 2012 José Ignacio Wert, el que era por entonces ministro de Educación, Cultura y Deporte, eliminó la Educación para la Ciudadanía, introduciendo en su lugar la Educación Cívica y Constitucional (medida recogida en la actual Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa, LOMCE) la formación en Igualdad ha pasado a depender de la voluntad de los colegios e institutos, siendo Andalucía la única región con un Plan de Igualdad desarrollado en una normativa que es de obligado cumplimiento para todos los centros educativos financiados con fondos públicos.

Afortunadamente están surgiendo iniciativas en torno a la Igualdad en otras provincias y localidades. En Castilla La-Mancha, por ejemplo, el Instituto de la Mujer y la Consejería de Educación, Cultura y Deporte trabajan juntos en la incorporación de la asignatura de “Igualdad de Género” para el próximo curso escolar, dentro de las competencias educativas de la Comunidad Autónoma
(La Cerca. Mayo, 2017)

La Junta de Gobierno del Ayuntamiento de Murcia, también ha aprobado un proyecto de prevención de violencia de género en centros de Educación Secundaria del municipio, gracias al cual se programan acciones de formación, información y concienciación dirigidas a prevenir las conductas de dominación y violencia machista en las relaciones de la población adolescente y juvenil. (Murcia.com. Mayo, 2017)
En el País Vasco, el Plan Director, que se aprobó en 2013, también es uno de los más avanzados y completos en esta materia, aunque su aplicación en los colegios no es obligatoria, tratándose solamente de una serie de recomendaciones.

Nuestro compromiso con la Igualdad

En Grupo CARAC  y desde nuestros inicios, tenemos un firme compromiso con la Igualdad, lo cual ha hecho que desde el 2010 contemos con el Distintivo de Igualdad en la Empresa.

Este distintivo lo otorga el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad del Gobierno de España, y es concedido a entidades que demuestran que han implementado medidas o planes de igualdad en el ámbito laboral.

Dentro de nuestra visión, estamos concienciados con la evolución hacia una Igualdad efectiva y enfocamos el diseño de nuestras acciones formativas contemplando siempre la perspectiva de género.
Es nuestra intención que poco a poco se vaya entendiendo que la educación en Igualdad ha de ser un firme propósito para todos los centros educativos, públicos y privados, a fin de prevenir la violencia de género y lograr una convivencia basada en la Igualdad, dos de las metas que están incluidas en la sociedad que aspiramos a ser, y que estará formada por los adultos que hoy son los jóvenes y los niños.
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