Inteligencia Artificial (AI, Artificial Intelligence)

¿Qué es la Inteligencia Artificial y por qué nos provoca cierta desconfianza pensar que estamos poniendo nuestras vidas en manos de las máquinas? ¿Nos han superado las máquinas y realmente tienen el control?

“La tecnología se alimenta a sí misma. La tecnología hace posible más tecnología.”

Alvin Toffler

Inteligencia Artificial

La Inteligencia Artificial (IA) es el campo de la ciencia informática que se ocupa de crear programas y máquinas que se comporten simulando la inteligencia humana. Para ello, analizan grandes volúmenes de datos (Big Data) que les permiten definir patrones con los que realizar una predicción. Esto es lo que se llama “aprendizaje automático” (machine learning). El término suena a robots de última tecnología, pero hay modelos más sencillos de IA como por ejemplo el reconocimiento facial para etiquetado de fotos, ampliamente usado en redes sociales.

¿Cómo puede pensar una máquina?

Estamos acostumbrados a ordenadores y otro tipo de máquinas que están programadas para obedecer. Estas máquinas responden a un programa informático que desarrolla una serie de rutinas indicando a la máquina lo que debe hacer, la máquina entonces solo hace aquello para lo que está programada, repite esa serie de rutinas, no piensa. La base de la inteligencia artificial sin embargo, es que la máquina tome sus propias decisiones. ¿Cuándo y cómo empiezan a «pensar» las máquinas?

¿Estamos en sus manos o ellas en las nuestras?

Tipos de inteligencia artificial

Podemos hablar de IA cuando una máquina es capaz de realizar una predicción, la cual determinará su posterior respuesta o reacción, pero el nivel de complejidad de estas predicciones es muy diferente, por lo que el profesor de Biología Integrada y Ciencias de la Computación de la Universidad de Michigan, Arend Hintze, ha desarrollado una clasificación ampliamente aceptada que divide la IA en cuatro tipos principales en base a dicha complejidad:

1. Máquinas reactivas

Es la clasificación más baja, este tipo de máquinas son puramente reactivas, esto es, no tiene la capacidad de formar recuerdos ni por tanto pueden usar su experiencia en esa toma de decisiones. Se trata de máquinas que realizan predicciones en base a unos parámetros.

Un ejemplo sería Deep Blue, una computadora creada por IBM que venció al campeón Garry Kasparov en una partida de ajedrez a finales de los 90. La máquina conocía las reglas del ajedrez y valoraba todas las opciones a la vista del tablero que tenía delante para elegir los movimientos posibles en ese momento, pero no tenía concepto de la jugada previa, no almacenaba recuerdos.

2. Memoria limitada

Este tipo de máquinas sí almacena recuerdos y usa ese «pasado» para tomar decisiones, es decir, usan los conocimientos de sus experiencias previas para elaborar una respuesta, lo que les permite tomar mejores decisiones futuras. Sin embargo, esta información la conservan por un tiempo determinado por lo que su visión del pasado es muy «limitada». Por decirlo de alguna manera, almacenan solamente un número limitado de experiencias recientes que usan para realizar sus cálculos y actuar sobre el entorno, no usan esa experiencia para «aprenderlo para siempre», como haríamos las personas.

Un ejemplo de este tipo de inteligencia son los automóviles autónomos. Almacenan y actualizan datos como la ubicación de semáforos, velocidades indicadas en cada tipo de vía, direcciones y destinos de tránsito, e incluso tienen la capacidad de reaccionar y cambiar de carril para evitar una colisión entre dos vehículos, pero no pueden analizar los hábitos de los conductores para elaborar una predicción ante situaciones sorpresivas.

Los vehículos autónomos serían un ejemplo de Inteligencia Artificial de memoria limitada

3. Teoría de la mente

El nombre de este tipo de máquinas proviene de una expresión usada en psicología que alude a la capacidad de atribuir pensamientos e intenciones en otras personas, es decir realizar suposiciones o pronósticos. Las personas estamos dotados de esta cualidad, que nos permite reflexionar sobre nuestro propio estado mental y el de otras personas, para comprender también las sensaciones de los demás y prever su comportamiento.

Uno de los objetivos de la IA es lograr que las máquinas puedan emular el proceso de aprendizaje que las personas y para ello, esta capacidad resulta fundamental.

Las máquinas de esta clasificación son entonces más avanzadas, son capaces de procesar y expresar emociones. El conocimiento teórico de dichas emociones les permite saber cómo piensan y sienten las personas o elementos de su entorno y pueden predecir lo que esperamos que hagan, para posteriormente ajustar su comportamiento según esas predicciones.

En esta categoría, lograríamos máquinas que se adaptaran a su entorno y pudieran trabajar en equipo con los seres humanos.

¿Es posible crear máquinas que trabajen en equipo con los seres humanos?

4. Autoconciencia

Este sería el escalón más alto en la jerarquía propuesta por el profesor Hintze. En él estarían las máquinas que tengan conciencia de sí mismas, reconozcan sus estados internos y tomen conciencia de lugar y posición que ocupan dentro de un entorno. En este caso no solamente podrían predecir comportamientos sino también emociones porque entenderían lo que estas suponen en toda su complejidad.

Actualmente no hay ninguna máquina que pueda cumplir esta característica y aún estamos muy lejos de lograr desarrollarla. Esto tiene cierta lógica ya que, como comentábamos previamente, la inteligencia artificial pretende que las máquinas emulen el proceso mental que siguen las personas y según expertos en el estudio de la mente humana, aún no tenemos pleno conocimiento de cómo esta funciona, luego nos vemos incapacitados para trasladar esta forma de operar a una máquina.

¿Estamos poniendo nuestras vidas en manos de las máquinas?

Dicho todo esto, podemos estar seguros de que la inteligencia artificial es el avance más importante de la tecnología hasta hoy. Sin embargo, la concepción que tenemos de la misma no es tan positiva, puesto que el concepto de que una máquina sea capaz de analizar los estímulos que percibe de su entorno y responder en consecuencia, de forma similar a cómo lo haría un ser humano, es algo que aún nos asusta un poco.

Puede que estemos condicionados por años de películas en las que se representaba la guerra de las máquinas contra los humanos o puede sencillamente que estemos usando el sentido común al desconfiar de algo que hoy en día tiene absoluto control sobre elementos decisivos en nuestras vidas que van desde el suministro energético hasta el armamento nuclear.

Alguno de los personajes más importantes en el campo de la tecnología tienen esta mima visión de lo peligrosa que puede ser la inteligencia artificial. Es el caso de Elon Musk (CEO de Tesla) o de Bill Gates (fundador de Microsoft) quien además ya predijo esta situación derivada del COVID-19 mucho antes de que sucediera alertando de que «No estamos preparados para la próxima epidemia. El mayor riesgo de catástrofe global vendrá en forma de virus. No serán misiles, sino microbios».

(Ver vídeo completo de intervención de Bill Gates en fuentes informativas al final de este artículo)

Y además, se dice que son los padres quienes mejor conocen a sus hijos, luego tal vez tendríamos que remitirnos a las palabras de Marvin Lee Minsky, científico estadounidense y uno de los padres de la inteligencia artificial, que fue quien allá por los años 70 afirmó:  «Cuando los ordenadores tomen el control, quizá ya no lo podamos volver a recuperar. Sobreviviremos mientras ellos nos toleren. Si tenemos suerte, quizá decidan tenernos como sus mascotas«

¿Llegaremos a tener que echar un pulso a las máquinas para ver quién gana?

Entonces para el ser humano, la inteligencia artificial ¿es un paso adelante o un paso hacia el abismo? Ahora estamos lejos de saberlo, pero lo veremos, sin duda, en los próximos años, pues la tecnología ya ha demostrado ser imparable.


Fuentes del artículo para ampliar información:

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