4 razones por las odiamos los lunes (y cómo solucionarlo)

Para algunas personas los lunes son una tragedia mientras que a otras les encantan. Sin irnos a los extremos, la mayoría sencillamente piensa que los lunes son un día gris. ¿Por qué tienen los lunes tan mala fama? Te desvelamos algunas posibles razones.

 1. Los lunes estamos más cansados

La experta en terapia de sueño, Shelby Freedman Harris, afirma que es porque los lunes tenemos “jet-lag social”. Es decir, que el fin de semana nos relajamos, rompemos la rutina y hacemos vida social, y este cambio en nuestros hábitos propicia que la noche del domingo al lunes sea la noche en la que peor dormimos, lo que se traduce en que estamos de peor humor. Intentamos estirar el domingo en nuestro afán de lograr que el fin de semana dure más, pero en vista de esto lo mejor sería acostarse pronto y dormir lo suficiente. Aunque si no puede ser, siempre nos quedará el bendito café, una siesta por la tarde o acostarnos antes el lunes por la noche.

¿Solución?

Procura irte a dormir a una hora prudente que te garantice al menos 7 u 8 horas de sueño. Te vendrá bien tener una buena rutina de sueño, una serie de pasos antes de acostarte que te ayudarán a conciliar el sueño y te garantizarán un mejor descanso nocturno:

  • Cena temprano
  • Da un breve paseo después de cenar.
  • Planifica un poco tu lunes (aunque sea mentalmente).
  • Deja lista la ropa que te vas a poner.
  • Si lo necesitas, tómate una infusión relajante.
  • Usa ropa cómoda para dormir.
  • Apaga el móvil al menos media hora antes de irte a la cama.
  • Realiza una actividad que te ayude a desconectar y relajarte: lee un poco, escucha música suave, haz meditación…

2. Volver a la rutina

El lunes es, para muchas personas, el primer día de jornada laboral de la semana, es cuando las exigencias laborales y familiares imponen su ritmo, y es inevitable compararlo con el tiempo de ocio que acabamos de dejar atrás el fin de semana, lo cual a veces nos desmotiva. Sin embargo, lo normal es que a lo largo del día nos vayamos amoldando de nuevo y cojamos el ritmo normal de trabajo.

¿Solución?

  • No vivas para el fin de semana, anota en tu agenda algo diferente y que te haga ilusión para hacer ese primer día de la semana, debes reservar todos los lunes un tiempo para ti, para hacer algo que te guste: ver tu serie favorita o ir al cine, ir al gimnasio, quedar con amigos a tomar un café, etc. Haz algo que haga que la llegada de ese día te apetezca más.
  • El psicólogo y experto en coaching Roberto Crobu, dice que «si no te gustan los lunes, es que no te gusta el trabajo que haces«. Esa sensación de desánimo de los lunes debería ir desapareciendo a medida que pasa el día o como mucho, hacerlo paulatinamente en uno o dos días. Si se «cronifica» y no levantas cabeza en toda la semana, si las semanas siempre son así, es posible que debas analizar los motivos y ver qué aspectos puedes cambiar para que te ayuden a llevar mejor tu rutina diaria.

3. Miedo a lo desconocido

Los lunes son el inicio del pequeño ciclo de tiempo que supone la semana y en cierto modo todos somos un poco escépticos hacia los principios y las novedades, donde creemos que todo es posible y que no tenemos el control de lo que va a suceder.

¿Solución?

  • En primer lugar asimila algo: todo puede suceder siempre. Las cosas no solo pasan los lunes, así que lo mejor es relajarse con esto de lo impredecible.
  • Si de todos modos quieres sentir un poco más de control sobre lo que se avecina, tal vez te sientas mejor si pruebas a planificar con antelación lo que vas a tener que hacer esa semana que comienzas. Deja anotado la semana anterior (por ejemplo, el viernes a última hora) un breve esquema de las principales tareas que tienes pendientes distribuidas por días. El domingo por la tarde échale un rápido vistazo que te permita asimilar y mentalizarte de cómo vas a afrontar esas tareas. Esto hará que encares con más seguridad el temido lunes.

4. Cuestión de astronomía

Los nombres de los días de la semana tienen su origen en los antiguos astrónomos que, observando el cielo, vieron que había 7 cuerpos celestes que variaban de posición: Marte (martes), Mercurio (miércoles), Júpiter (jueves), Venus (viernes), Saturno (sábado) y el Sol (domingo). Seguro que, por eliminación, adivináis qué cuerpo celeste da nombre al lunes: sí, es la luna. Tal vez venga de ahí que el lunes estemos… pues así, un poco lunáticos.

¿Solución?

La verdad poco podemos hacer con esto, ya la luna es la que es y nosotros tal vez también. Así que puede que debamos asumir nuestra forma de ser e intentar ver el lado positivo o sacarle partido. Al fin y al cabo ser un poco lunático tampoco está tan mal, hacer algunas locuras de vez en cuando nos libera del estrés y nos puede aportar otro punto de vista, lo cual viene fenomenal para ser más creativos.

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