Las actitudes propias de la desigualdad son muchas veces patrones aprendidos y como tales, difíciles de desaprender, pues se trata de algo que nos han inculcado durante largo tiempo. No solo se debe incidir en la modificación de estos patrones, sino que la vía más directa para lograr una igualdad efectiva es la educación desde la edad temprana en valores propios de la Igualdad de Género. Y en esto, todos y todas somos responsables.